domingo, 24 de febrero de 2008

Pero por el amor del amor!

El viernes fuí a ver a los señores Cafe Tacuva (le pusieron la "V" para evitar problemas legales con un bar que lleva ese nombre). En el recital fue todo disfrutar, buena compañia, una canción mejor que la otra, simpatía del cantante a granel, el Gran Rex, todo lindo.
Pero en un momento de la noche, cuando cantaron la canción "Eres", se me estrujó el alma.
Malditos que escriben esas canciones demasiado adorables, malditas a las que van dedicadas, y maldita yo que me encantan esas canciones.
Me enoja conmigo misma reencontrarme con mi lado cursi, con el espacio de Ruqui dedicado al romanticismo más meloso, almibarado y salame del mundo.
No vale hacer esas canciones que hablan de esos amores perfectos con miles de palabras que terminan desesperando.
Por eso es que le hablo a ustedes lectores, pocos pero buenos, que si estan pensando escribir una canción de amor descomunal tengan en cuenta que hay gente como yo que las escucha una y otra vez alimentando su parte romanticona, que a veces averguenza. Sería como una especie de enemiga consumidora.

martes, 19 de febrero de 2008

Hoy pensé que...

...algunos problemas no se solucionan, para mi que se turnan por nivel de prioridad.

lunes, 18 de febrero de 2008

Y...ya pasó

Hoy terminé un libro y me dí cuenta lo que es el humano, porque tenía mucha ansiedad de terminarlo, leer esas últimas palabras, saber el desenlace, pero cuando lo terminé me quedé como vacía, sabiendo que el nuevo libro a empezar en poco tiempo iba a generar la misma sensación que el anterior.
Y pude relacionar esto con lo que nos pasa en la vida, a todos y cada uno. Nos genera angustia enamorarnos y luego separarnos, pero pasa un tiempo y, aunque sabemos que vamos a sentir esa sensación entre linda y fea de la expectativa, nos volvemos a enamorar y a separar, y enamorar. Empezamos una carrera, por momentos la pasamos como el culo, de a ratos disfrutamos, terminamos la carrera, dejamos pasar un tiempo y nos agarran ganas de volver a estudiar y nos mandamos otra flor de "licenciatura en ingeniera de la comunicación política con especialización en posgrados de la física cuántica" y otra vez caminamos hacia esa angustia loca de rendir y aprobar que habíamos jurado dejar en el pasado.
Y así más o menos con todo, somos una manga de navoletis, somos el Bart que, comparado con una rata, siempre comete los mismos errores, o aciertos, pero el hecho es que siempre cometemos algo, aún cuando creemos que somos unos piolas bárbaros quedándonos en el molde.

viernes, 15 de febrero de 2008

Si si, es probable

Qué probabilidades hay de que llueva, de que la llamada que esperamos ocurra, de que cuando lleguemos a la esquina venga al colectivo, de que se nos corte la luz justo cuando empezamos a imprimir un trabajo de la facultad?
He aprendido con el paso de los años que todas las cosas que no tendrían por qué pasar, ocurren, como así también aquellas que no deberían acontecer tienen el tupé de hacerse presentes con la impunidad de lo inesperado.
A veces me parece que nos aferramos a eso de las probabilidades para poder tener, aunque más no sea, un porcentaje de seguridad sobre aquello qu inevitablemente, y por desgracia, no podemos manejar, algo como el futuro.
También usamos mucho el condicional para calcular lo que vendrá, el viejo y querido si haces esto, te pasa aquello, y quiero decirle a todas las personas que dicen esto que es una vil patraña!
Me he cansado de hacer cosas para que pasen otras que nunca ocurrieron! Si, ya sé que generalmente esas cosas incluían sentimientos de otros que podían decidir por fuera de mi poder, pero no es una fórmula totalmente comprobada, por lo que me arriesgo a indicar que la probabilidad es un engaño a mi seguridad emocional y psicológica.
Qué pasa cuando mis esperanzas en probabilidades son opuestas o diferentes a las probabilidades de un otro, justamente al que estaban dirigidas mis probabilidades? se entiende?
Esto de lo que puede pasar o no me angustia, porque nada es seguro, nada es efectivo 100% y porque no saber como terminan o siuen las cosas es uno de los puntos más débiles que tengo.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Dejando de creer en el imperio de la cabeza

Hoy me doy cuenta del tiempo,
Que he desperdiciado,
Pensando en lo que eres y lo que no,
En vez de solo vivir la experiencia,
De tu ser que solo existe en mi mente,
El dia de la muerte la percepcion del otro se cesará.

"Soy o Estoy" Café Tacuba (estos pibes me encantan!)

ya vendrá la reflexión personal, la estoy diseñando...

martes, 12 de febrero de 2008

Tengo miedo nene

Luego de una charla acerca de temas de la vida, me quedé pensando en uno de los items más destacables del encuentro, él cual se refería a la incertidumbre y todos sus derivados.
Pensé que la incertidumbre tranquilamente podría ser la principal característica humana, la sensación que rige cada una de las actividades de la vida. Ponele, los aborígenes tenían incertidumbre al momento de salir a cazar algún venado; los tipos de wall street se zarpan en incertidumbre de que la bolsa se caiga y esas cosas que nunca entenderé; las maestras también la tienen al momento de enfrentarse a un alumnado adolescente que atemorizaría a cualquiera.
Y si todos ellos sienten incertidumbre en sus respectivas vidas, porque yo no. Desde que tengo uso de razón que la incertidumbre es una constante, creo que lo único en mi existencia, por lo que podría decir que soy del clan de los humanos lógicamente humanos.
Si trato de buscarle un significado a la incertidumbre podría ser como una especie de bocina de la conciencia, es la manera de que hagamos las cosas pero que tengamos un poco de temor/cuidado/recato. Pero el problemón aparece cuando las medidas de incertidumbre se desajustan. Si hay mucha, te frena, si hay poca, te mandas a lo loco y te das el balero contra la pared.
Entonces no es que no queremos un poco de incertidumbre concientizadora, pero que la válvula que la regula esté bien calibrada, eso si que sería un golazo.

domingo, 10 de febrero de 2008

Sobre extrañar y esos temas

Hoy, una tarde larga si las hubo, dio para todo, entre una de esas actividades, en un intento desesperado de huir de la locura familiar, me entregué a mirar fotos viejas. Cajas, pilones, albumnes repletos de recuerdos hermosos, vacaciones divertidas, cumpleaños divertidos, fiestas familiares, bueno en fin, de todo, como en botíca.

El hecho es que en muchas de esas imagenes aparecían personas que hoy ya no están y me puse a pensar en que me generaba la ausencia de ellos.

Primero pensé que extrañarlos era lo más parecido a lo que me pasaba, pero no de una manera nostálgica, o por lo menos no siempre, porque uno cuenta con la total consciencia de que ya no están y que no van a estar físicamente.

Es así que llegué a otro pensamiento y refiere a que difícil debe ser extrañar de una manera diferente a las personas. Digo, extrañar esperando volver a tener eso que se perdió.

Cuando las personas que tuve a mi lado partieron hacia quien sabe donde, en el primer momento, creí que no iba poder vivir sintiendo que faltaban, y a medida que los días iban pasando me encontraba habituandomé a esos espacios vacios, que se disolvían o que iban dejando lugar a otras circunstancias.

y esto de aceptar la falta y seguir a veces me asusta porqu me doy cuenta que me acostumbro fácil a las faltas de ciertas personas. Al pricipio me siento un poco mal, porque me pregunto si yo no debería sufrir eso de extrañar un poco más.

Y toda esa idea de ser consciente de las pérdidas y de no sufrir tanto por los que no están o lo que ya no pasa, va en contra de todos los principios italianos que rigen a mi familia italiana hasta la médula, y eso es, supongo, bueno porque afortunadamente me pierdo de esos rituales de lágrimas locas y visitas eternas de otros familiares dramáticos, falta que me permite tener tardes como la de hoy para pensar en cosas como esta.